EL FOMENTO DE VALORES Y LA ÉTICA DENTRO DEL SALÓN DE CLASES -EDGAR AMILCAR PÉREZ MENDOZA, M.A

Uno de los temas más necesarios dentro de la docencia hoy en día es la enseñanzay fomento de valores y la ética dentro del salón de clases. ¿Por qué se hace necesario el fomentar dichos valores y la ética dentro de nuestras aulas? Primero, debemos de recordar que estamos formando los profesionales del mañana que estarán al frente de nuestro país, ya sea dentro de una institución privada o de gobierno, y se hace primordial el inculcarlos dentro de nuestro estudiantado. Es tiempo que nosotros como educadores/ educadoras ayudemos a esta generación a tener un desarrollo integral, en el cual no solo sea su intelecto el que se desarrolle sino también todo su ser. Nuestras aulas deben ser los lugares donde ellos ejerciten dichos valores para ser mejores personas primeramente y posteriormente profesionales.

                Primero, la responsabilidad es un aspecto tan esencial que se necesita fomentar, tanto en lo que decimos, como en los que tenemos que hacer. Es un área que somos los primeros llamados a predicar con el ejemplo, ya que desde que entramos al aula así como en la entrega de exámenes u otras tareas, es necesario que demostremos nuestra cuota en la práctica de la misma. Por otra parte, la puntualidad, va amarrada de la mano de la responsabilidad, ¿Nos hemos puesto a pensar, cuán importante es llegar al aula justamente en la hora que nuestras clases comienzan? ¿Cómo podemos hablar de dichos aspectos tan fundamentales si nosotros mismos, no llegamos a la hora estipulada o no entregamos las tareas o exámenes en el tiempo reglamentado?

                Por otra parte, el respeto se vuelve tan importante tanto para nosotros como docentes como para nuestro estudiantado. Es tan fácil el irrespetar a otros que se nos olvida que al irrespetar a otros, ya sea por jerarquía o simplemente por ser un estudiante o colega, a quien más irrespetamos es a nosotros mismos, porque simplemente no podemos dar no lo que no tenemos. No se puede exigir respeto si no se da a otros.  Somos tan susceptibles, pero no somos sensibles al respeto que los demás nos merecen. Si en el quehacer educativo, nosotros respetásemos a los demás, la universidad sería un lugar diferente en el cual convergerían diferentes formas de pensamiento y sentir, sin el temor a hacer etiquetado como radical o simplemente como alguien no importante para intereses egoístas. Se hace necesario el fomentar el respeto en nuestros alumnos. Bajo cualquier circunstancia, debemos evitar el que ellos utilicen sobrenombres o apodos, que sepan respetar diferentes formas de opinión o pensamiento, sin ver esto como una amenaza a sus intereses.

                Además, fomentar el compañerismo y la lealtad se hacen fundamentales para que de esa manera se puedan llevar a cabo las diferentes actividades que se tienen planificadas para el desarrollo de nuestras asignaturas. Sí no existen dicho elementos tan importantes, se hace difícil el culminar las actividades asignadas  con éxito. Se debe velar por los intereses del equipo no por los intereses propios. Un fin común debe ser el “ganar-ganar” en el cual todos  y todas son importantes y todos obtienen el fin anhelado. Por otra parte, es necesario que exista lealtad, que si el barco se hunde, todos y todas deben luchar por mantenerlo a flote hasta hacerlo llegar al destino programado. El fracaso o el éxito debe ser compartido y deber servir como una oportunidad para reflexionar sobre cuál fue la cuota aportada para el mismo.

                Por último, la “ética”, la cual ha sido tan publicitada últimamente hace su entrada majestuosamente porque es tan necesaria y muchas veces nosotros como educadores/educadoras carecemos de dicho cualidad tan apreciada en estos días. Desde el momento que somos contratados para desempeñar una labor, tenemos el compromiso de llevar a cabo las tareas que nos han sido encomendadas. No vamos a favorecer a ningún/ ninguna estudiante simplemente por el hecho de ser con cualidades físicas favorables o porque podemos obtener un bien físico o material. La “ética” nos enseña el deber hacer y no el deber ser. Debemos mantener una mente sobria y libre de prejuicios al momento de tomar decisiones que incidirán en el bien común de los demás. No debemos prestarnos a desprestigiar a algún colega o a otro estudiante frente a  otros porque cuando hacemos esto, demostramos lo viles, ruines, y bajos que podemos sery sobre todo lo carentes de ética que somos como seres humanos. El aula deber ser el lugar óptimo para el aprendizaje y la enseñanza de valores que dignifiquen la docencia y sobre todo el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas y no un lugar donde vamos a publicitar o politizar nuestra forma de pensamiento o insatisfacción personal y profesional. Fomentemos los valores y la ética y hagamos de la UES, el alma mater que todos queremos y anhelamos. Mejoremos cada día y busquemos la excelencia académica, tan añorada y anhelada en estos tiempos. ¡No olvidemos que existe una delgadísima línea roja que como educadores no debemos cruzar, sea ésta acoso sexual, favores sexuales, económicos, o de cualquier otra índole!

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